VLADIMIR PUTIN | FUTURO DE LA ECONOMÍA EN AMÉRICA LATINA
Por Andrea González-Villablanca
2020 | Publicaciones DIVA Periodistas®
Inmersos en una región que se deteriora en sincronía. Nuestros bolígrafos se escapan de control y enumeran cada una de las oprobiosas herramientas políticas que se han ejercido durante siglos. Las evidencias buscan comprender el ADN innato de aquellos líderes, que le han mentido a su pueblo.
Dueños de un gran talento para exhibir la cara más amable al exterior, como una forma de atraer ingresos con graves costos para sus compatriotas. Son sólo ellos y sus ocultos patrocinadores, quienes han cimentado la felicidad monetaria a cambio de la destrucción de sus raíces. Olvidaron hacer lo que se debe, olvidaron derechos básicos, olvidaron construir un cambio hacia el progreso y distribuir de forma igualitaria la riqueza en sus naciones.
La desconfianza provoca desastre. El actuar de la clase política y su poder sobre la dirección de nuestra economía, han alimentado ese pensamiento que creció durante todo 2019 y más aún cuando fui invitada a cubrir encuentros que me presentaban síntomas muy bien maquillados sobre lo que será el inicio de una década amenazante cuando hablamos de estadísticas.
Milagrosos avances y desgarradores retrocesos en un año que parecía prometedor para Chile, como anfitrión de la Cumbre APEC; Sin embargo, el país mintió por décadas. Le hizo creer al mundo que su reinado económico se perpetuaría y ¡estalló!, por captar la atención de quienes no debía y bloquear el ingreso de los más zahoríes que sobreviven incluso en el rincón más aislado y menos escuchado.
Luego se sumaron las palabras del Papa Francisco en un viaje desde Japón a Roma “Lo que está sucediendo en Chile me asusta, porque el país está saliendo de un problema de abuso que causó tanto sufrimiento y ahora esto. Está en llamas, debemos buscar el diálogo y también el análisis. Todavía no he encontrado un análisis bien realizado de la situación en América Latina y también hay gobiernos débiles, muy débiles, que no han logrado poner orden y paz, y por eso llegamos a esta situación. La situación actual en América Latina se parece a la del 1974-1980, en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay con Strössner, y creo también Bolivia, tenían la Operación Cóndor en aquel momento. No se trata sólo de Hong Kong. Piense en Chile, piense en Francia, la democrática Francia: un año de chalecos amarillos. Piense en Nicaragua, piense en otros países latinoamericanos que tienen problemas de ese tipo y también en algunos países europeos. Es algo general. ¿Qué hace la Santa Sede con esto? Llama al diálogo, a la paz” .
Por su parte, los foros económicos aparentaban discreción frente a la manipulación de números para calmar el terror que afloraba. Durante el 13 y 14 de noviembre, Brasil dio la bienvenida a Rusia, India, China y Sudáfrica junto a sus respectivos líderes protagonizando en su XI Cumbre BRICS una imagen que mejor representa la situación que enfrenta el mundo actual. ¡Si! bajando los escalones, con rostros que expresaban la preocupación por los cambios profundos nunca vistos en un siglo y el aumento del unilateralismo y proteccionismo que los países BRICS invitan a derribar.
El escenario fue poco prometedor a pesar de los discursos que parecían diplomáticamente optimistas. Todo, aparentaba invisibilizar la América Latina agonizante que intenta buscar auxilio en salvavidas más esquivos que humanitarios.
Líderes, delegaciones, empresarios y periodistas, empecinados en evadir y resumir ese algo de repetitiva historia que llaman "década dorada", exigiendo resolver los nuevos desafíos con contribuciones mayores frente a la oportunidad de potenciar su cooperación en innovación científica y tecnológica, así como en finanzas y economía digital. Todos, hablaban de impulsar los esfuerzos concertados para combatir el crimen organizado, narcotráfico y lavado de dinero. Una agenda impuesta por los propios BRICS que se escuda en estadísticas de 2018, cuando representaron aproximadamente el 23,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y el 16,3 por ciento del comercio internacional.
La prensa y especialistas reconocieron que los BRICS han llevado la bandera del multilateralismo en alto, transformándose en una fuerza principal para la estabilidad y el progreso en cuanto a asuntos internacionales. Pero, reclamaron el cierre de la Cumbre en Brasilia sin mayores acuerdos y consideraron inexplicable la ausencia de presidentes latinoamericanos que pudieron haber ofrecido una plataforma de liderazgo regional sin huir de la precariedad y caos que afecta a países cercanos.
Las voces en off, cobraban fuerza. Aludieron a un final que transparentó "los intereses domésticos de líderes empresariales" más que de mandatarios responsables de gobernar el destino de muchas vidas. En su defensa, los líderes, explicaron que "BRICS es sinónimo de economía y no política".
Un ejemplo, que demuestra la nula importancia del vecino en aprietos, cuando se puede negociar con quién goce de recursos para un beneficio superior.
En ese mismo noviembre, el partido político socioliberal francés, La République En Marche! fundado por el presidente Emmanuel Macron, se sinceró invitandonos a su Conferencia Debate titulada « 2020 : une crise économique mondiale ? » evento que mediante las palabras de Laurence Boone, Economista Jefe dela OCDE, ex Asesor Económico del presidente Francois Hollande y Denis Ferrand, Director General de REXECODE, Doctor en Economía y Presidente de la Sociedad de Economía Política, explicó cómo nos acercamos a una recesión económica mundial en un camino ripioso que se constituye de menores previsiones de crecimiento, tensiones comerciales, preocupaciones en el mercado de valores y todos los temas que suscitan temores de una nueva crisis económica.
La cancelación de la Cumbre de Líderes APEC, fue otro golpe bajo, no sólo para el país anfitrión, sino para la economía mundial. Se esperaba la firma de una tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Finalmente, el pasado 15 de enero el presidente Donald J. Trump alivió al mundo firmando un acuerdo histórico de fase 1 con China, plenamente exigible que reequilibra esta asociación comercial vital al tiempo que impulsa a las empresas, los agricultores, los fabricantes y los innovadores estadounidenses.
"Desde el primer día, mi administración ha luchado incansablemente para lograr una igualdad de condiciones para el trabajador estadounidense. Antes de tomar posesión, Washington había tolerado durante mucho tiempo prácticas comerciales desleales que aleparaban intereses especiales mientras perjudicaban a las familias de clase trabajadora y media. El trabajo sobre un acuerdo de fase dos ya está en marcha. Con esta firma, marcamos algo más que un acuerdo. Marcamos un cambio radical en el comercio internacional. Por fin, los estadounidenses tienen un gobierno que los pone en primer lugar en la mesa de negociaciones. Una América más fuerte, por supuesto, no viene a expensas del resto del mundo. Por el contrario, cuando Estados Unidos está prosperando, hace del mundo un lugar más seguro y estable. Una asociación comercial mejor y más justa con China. A partir de hoy, comienza oficialmente una nueva era de armonía, prosperidad y comercio", especificó el presidente Trump en un comunicado de prensa enviado a nuestras oficinas.
Pero, regresemos al 7 de diciembre, cuando recibimos la invitación a participar en la junta de clausura de altos funcionarios APEC realizada en la Secretaría del foro en Singapur, donde Chile presentó los tres planes de acción colectiva o bien "hojas de ruta", acordados por las economías miembros durante 2019, sobre cuestiones clave para la prosperidad regional. En el evento, mis preguntas se evitaron. Quiero pensar que la razón, fue porque aún no existían acuerdos y China nos resultaba preocupante para la región, mientras Estados Unidos sigue siendo el socio comercial más importante para nosotros.
Para fines de 2019 todo era aún más confuso. El 12 de diciembre la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), nos advirtió en el Lanzamiento del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019 que "El período 2014-2020 sería el de menor crecimiento para las economías de la región en las últimas siete décadas" Según, el informe anual del organismo de las Naciones Unidas, la región crecerá 1,3% en 2020.
La desaceleración en la demanda interna se acompaña por una baja demanda agregada externa y mercados financieros internacionales más frágiles. A este contexto se suman las crecientes demandas sociales y las presiones por reducir la desigualdad y aumentar la inclusión social. De esta forma, el panorama macroeconómico de los últimos años muestra una desaceleración tendencial de la actividad económica, con una disminución del producto interno bruto (PIB) per cápita, caída de la inversión, baja en el consumo per cápita, menores exportaciones y un sostenido deterioro en la calidad del empleo por el crecimiento del trabajo por cuenta propia (que superó al empleo asalariado) y de la informalidad laboral, explicó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de CEPAL en la presentación del documento.
Para este 2020 las proyecciones indican que las naciones del Caribe seguirán liderando el crecimiento regional (con un promedio subregional de 5,6%), encabezadas por Guyana (85,6%, debido al comienzo de la producción de petróleo que tendría lugar en 2020), Antigua y Barbuda (6,5%), Dominica (4,9%) y República Dominicana (4,7%). En la parte baja, Venezuela, Nicaragua y Argentina moderarán sus tasas de contracción económica (con -14%, -1,4% y -1,3%, respectivamente). En tanto, América Central se expandirá 2,6% y América del Sur 1,2%.
De acuerdo con el informe, a pesar de las dificultades y limitaciones que enfrentan actualmente los espacios de política, a diferencia de épocas anteriores la mayoría de los países de la región hoy se encuentran en situaciones de inflación en niveles históricamente bajos (2,6% promedio regional, sin considerar a Venezuela, Argentina y Haití). Se suman las reservas internacionales relativamente elevadas, economías que mantienen acceso a los mercados financieros internacionales y las tasas de interés internacionales se encuentran en niveles reducidos. Estas condiciones favorecen la capacidad de implementar políticas macroeconómicas tendientes a revertir el actual escenario de bajo crecimiento.
Por ello, es fundamental "reactivar la actividad económica mediante un mayor gasto público en inversión y políticas sociales. Asimismo, para dar cuenta de las demandas sociales, los esfuerzos redistributivos de corto plazo deben complementarse con aumentos en la provisión y calidad de bienes y servicios públicos", señala la Comisión.
Entiendo que frente a la situación global actual, las estadísticas no hacen más que agobiar lo que intentamos esclarecer en busca de soluciones inmediatas. ¡Insisto! El ADN de nuestra región se ha caracterizado precisamente por la deslealtad, por el veneno de la desconfianza y por ofrecer esa cara hipócrita y amable a la visita, perjudicando al que está dentro de casa. ¿Quién puede confiar en quién le falla a su familia? ¿Qué país inversionista confía en un presidente, en un gobierno que sigue aplazando las urgencias de sus compatriotas? ¿El éxito se trata de un tema de confianza? o ¿Todo vale en política y economía?
No quise perder oportunidad para modificar mis preguntas que no tuvieron respuestas concretas en los altos funcionarios de APEC. Me quise referir al punto mencionado en la presentación del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019, sobre la inversión debilitada en el caso específico de Chile. Un país que cerró 2018 con un número récord de creación de negocios: 362 por día. Y que durante los últimos 12 meses de trabajo, como anfitrión de la Cumbre APEC 2019 , se alcanzaron importantes acuerdos que beneficiarían a las PYMEs y a todos los chilenos; Sin embargo, en septiembre 1.132 empresas iniciaron un proceso de quiebra. Me refiero también a ese alto porcentaje de empresas internacionales que decidieron abandonar el país mucho antes de la crisis social desatada en octubre, donde unas 15 mil PYMEs se vieron afectadas, saqueadas y quebradas. La desigualdad aumentó en todos los niveles empresariales, como también la incertidumbre social frente al desempleo. Recordemos que la Cumbre APEC fue cancelada, un hito muy importante en esta materia, junto a la gravedad del estallido social que seguimos experimentando.
Luego de las palabras de la Secretaria Ejecutiva del organismo regional de las Naciones Unidas, el Director de División de Desarrollo Económico de la CEPAL, Daniel Titelman, se refirió al destino del endeudamiento, cuando no hubo inversión publica ni crecimiento,
Recientemente, durante el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL afirmó que, en 2019, 8 países de la región cambiaron a sus líderes y fue un año histórico en términos de agitación social. El crecimiento económico se desaceleró en 18 de los 20 países de América Latina y en 23 de las 33 economías de la región de América Latina y el Caribe en general.
Si bien las autoridades de CEPAL siguen confiando en desarrollar políticas que fortalezcan la mayor inversión y apunten al crecimiento de la región, las oficinas en Ginebra de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) aluden a que la inversión extranjera directa (IED) mundial se mantuvo estable en 2019, en US $1,39 billones, una disminución del 1% desde una revisión de$ 1,41 billones en 2018. Esto se debe a un contexto de desempeño macroeconómico más débil e incertidumbre política para los inversores, incluidas las tensiones comerciales.
Los flujos hacia las economías en desarrollo se mantuvieron sin cambios en un estimado de $ 694 mil millones. La IED aumentó un 16% en América Latina y el Caribe y un 2% en África. A pesar de una disminución del 6%, los flujos hacia los países en desarrollo en Asia continuaron representando un tercio de la IED mundial en 2019. Los flujos hacia las economías en transición aumentaron en dos tercios a $ 57 mil millones.El último Monitor de tendencias de inversión global de la UNCTAD analiza las tendencias más recientes en la inversión global y evalúa sus perspectivas. Cubre las tendencias de la IED en las economías desarrolladas, en desarrollo y en transición. Para un análisis en profundidad de las tendencias de la IED, tedremos que esperar el próximo Informe sobre inversiones mundiales 2020 que se publicará en junio.
2020 inició con una economía mundial que se altera e impacta la vida de cada ser humano que habita el planeta. Las decisiones poco tienen que ver con nuestras prioridades y en menos de 30 días, ya somos testigos de una transformación total, guerras declaradas, firma de acuerdos bajo amenazas y episodios de rebeldía ante acontecimientos que no se comparten.
Hoy, nadie tiene el deseo de callar, pero tampoco de hallar soluciones sin antes destruir lo que se ha avanzado. No existe autocontrol y toma fuerza la nula tolerancia a la frustración y el resentimiento que culpa al resto de su mala crianza.
En relación a las perspectivas negativas de América Latina, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que, en gran medida, inciden en su pronóstico una "debilidad de las inversiones en México", y la "tensión social" que atraviesa Chile.
Todo ello a pesar de una considerable mejoría de Brasil, la mayor economía regional.
La década recién pasada, demostró que los elementos de la política incitan a la desunión. Las consecuencias de esta doctrina mal ejercida han establecido una distancia entre resolver los problemas que le plantea su convivencia colectiva y pensar retrospectivamente sobre qué es lo que necesitamos por sobre lo que algunos quieren.
Se intensifican las protestas y surgen los intereses de los analistas. Aquellos empeñados en afirmar que desde la llegada al poder de Vladimir Putin como presidente, Rusia ha emprendido una campaña amplia y sorprendentemente efectiva para expandir su alcance global. Su influencia, también ha llegado a América Latina, en gran medida a supuestas expensas de Washington.
Las actitudes de reproche hacia los Estados Unidos en la región sobre cuestiones de comercio e inmigración, el aumento de candidatos populistas y la profundización de los desafíos económicos y sociales internos que enfrentan muchos países latinoamericanos crean circunstancias aparentemente favorables para que Rusia promueva sus intereses.
De esa manera, ha logrado que Brasil y México sean sus mayores socios comerciales; mientras que con Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia comparte el enfoque cada vez más autoritario del Kremlin y mantiene estrechos vínculos políticos y militares que favorece su penetración geopolítica en el continente. Rusia es acusada de desestabilizar en todo ámbito a la región.
"...Rusia está librando una lucha esencialmente política contra Occidente a través de la subversión política, la penetración económica, el espionaje y la desinformación. Hasta cierto punto, esto refleja el oportunismo parsimonioso de una Rusia débil pero despiadada, que intenta jugar un gran juego de poder sin los recursos de un gran poder", explicó Hugo San Martín Abogado, Máster en Ciencias Políticas y Estrategia y autor de "La Guerra híbrida rusa sobre Occidente" En el mismo libro San Martín, pregunta ¿Por qué Rusia emprendió una guerra híbrida en Latinoamérica? argumentando "Primero, para socavar la confianza de los ciudadanos en la gobernabilidad democrática; en segundo lugar, para fomentar y exacerbar las fracturas políticas; tercero, para erosionar la confianza entre los ciudadanos y los funcionarios electos; cuarto, para popularizar las agendas políticas rusas dentro de las poblaciones extranjeras, y, finalmente, para crear desconfianza o confusión general ante las fuentes de información al difuminar las fronteras entre el hecho real y la ficción"
Nace el desafío de entender esa guerra interna que nos plantean en base a buscar culpables de una hecatombe que se acentuó con la última crisis financiera global vivida hace 10 años. Hoy, la lección es otra y debemos actuar a tiempo para cambiar el desenlace.
DICEN QUE EL SILENCIO ES PURA SABIDURÍA...
Y las noches invitan al autoanálisis, como consecuencia de una impaciente observación externa. Siento que esta década moldeará nuestras mentes, pero por sobre todo abrirá los ojos ante lo que muchos protestan, seleccionando lo que si merece atención.
Esta noche, recuerdo el 4 de diciembre de 2019, cuando mis inquietudes consultaron una vez más la opinión del mandatario ruso Vladimir Putin. Primer líder en confirmar su asistencia y posterior ausencia a la fallida Cumbre de Líderes APEC en Chile.
Sus formas y trato hacia temas de la manera que corresponde, asumen que las urgencias e intereses de Rusia lo mantienen más ocupado y que el nivel de confianza entre China y Rusia le dan tranquilidad porque la colaboracion y lazos estratégicos entre ambos países son un factor muy importante para la estabilidad mundial.
En nuestra conversación, también abordamos otros temas, como por ejemplo la desconfianza en líderes latinoamericanos al momento de negociar colaboración económica y donde acentúo su frase "Es diferente lo que se dice cuando se quiere el poder a lo que se dice cuando se tiene el poder"
Luego, se dirigió a mis preguntas sobre si seguía manteniendo sus declaraciones en la Cumbre BRICS frente a la creciente y preocupante desestabilización en América Latina. Con su índice izquierdo sobre la boca, el presidente respondió,
Vacío de poder, como lo señaló en la pasada Cumbre BRICS en Brasil?
Tras ser consultado, el presidente Putin, sigue afirmando
"Las cosas cambian muy rápidamente en América Latina. Esperemos que el sentido común y el compromiso con los intereses de la población del país, así como el sentido de responsabilidad del pueblo prevalezcan sobre las ambiciones personales, grupales, políticas o partidistas, dando calma a estos países"
Pero, aún en medio del caos mantiene interés en colaborar con países de la región?
SON LAS 5:20 AM,
Termino de redactar esta nueva edición, recordando las habilidades que caraterizan el liderazgo que hoy conocemos. Me refiero a la manía de fingir creer en todo lo que anhelan los que esperan en el escalón inferior. Ser testigos del optimismo que caracteriza la maestría de la diplomacia, no nos obliga a convertirnos en víctimas de un gran engaño.
Cuestionar, construir para encontrar y atrapar el camino propio, siempre será la solución al miedo que siembran los números e intereses superiores. Aquellas estadísticas que nadie entiende pero que medican para bien o para mal a la gran población mundial.
Tras años cubriendo cumbres económicas y las amenazas que representan las expectativas más tempranas que futuras, me atrevo a decir que estamos frente a un desastre más valorico y moral que nos obliga a definirlo, como la gran estafa socioeconómica a cargo de quienes nos gobiernan.
Bajo este pensamiento, puedo confirmar que las negociaciones en este ámbito son como la vida misma, transacciones poco preocupadas por el capital humano y que priorizan ganancias, sólo para el menor porcentaje de la sociedad y siempre imponiendo el valor que proteje su propio imperio, olvidando la igualdad.
Nuestras vidas no tienen por qué depender de las decisiones del poder, sino de ese autopoder que cada uno de nosotros tiene la obligación de descubrir.
2020, es la invitación a derribar el miedo a las carencias que nos inyectan día a día. Porque, aunque es inevitable seguir dudando de las autoridades, "La confianza" es el camino hacia la correcta competencia y responsabilidad para ejercer con honor nuestro paso por el mundo.
Los bolígrafos y teclado se calman, porque oyen el consejo más sabio en las ráfagas de trompeta de Louis Armstrong ... "Recuerda quién eres y qué representas"


