EL INTERÉS DE CHINA EN LA CAÓTICA AMÉRICA LATINA

 


Por Andrea González-Villablanca

 2019  |  Publicaciones DIVA Periodistas®


El 16 de octubre me alistaba a cubrir el Segundo Foro de Inversión y Cooperación de Alto Nivel China - América Latina, organizado conjuntamente por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Ministerio de Finanzas de la República Popular de China, donde asistieron altas autoridades del Gobierno de China, representantes de organismos internacionales y regionales, de la banca de desarrollo, del sector público y privado, expertos, académicos y diplomáticos.


Cerca de las 5:50 a.m. recordé que sólo unos días antes, recibí un comunicado desde la Casa Blanca, donde se anunció que Estados Unidos y China llegaron a un histórico acuerdo de FASE UNO, alcanzando términos sobre algunos de los problemas más importantes que enfrentan las empresas estadounidenses, como protección de la propiedad intelectual de los EE. UU., transferencia de tecnología y la apertura de los mercados chinos a sus productos de servicios financieros. Aunque, se habló también, de una gran victoria para la comunidad agrícola, la negociación real llevará tiempo; Sin embargo, los estadounidenses saben que el presidente Donald Trump no retrocederá hasta que obtenga resultados.

¿En qué medida influye este acuerdo en América Latina y el Caribe? Fue lo primero que me pregunté antes de ingresar a la sala, conociendo a fondo la situación de una región completamente desestabilizada y afectada por una amarga rebelión social ante las políticas corruptas que han privatizado luz, agua, gas, transporte, educación, salud, medicamentos, jubilaciones, caminos, bosques, salares, glaciares e incluso, los empleos miserables - en todos los niveles- destinados únicamente a la descontrolada inmigración que sólo distingue y califica por raza y condición social más que por méritos o formación profesional, ética y humana. Temas que merecen análisis y soluciones inmediatas, después de décadas de lucha y que adquirieron mayor énfasis, tras la incertidumbre global declarada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Realidad que ha situado al gigante asiático y mayor economía mundial, en un lugar privilegiado.

¡Sí! China, fijó sus ojos en esta caótica región, sabiendo que hay mucho espacio para mejorar la cooperación. Bien dicen, "...los chinos ven oportunidades aún en las crisis más profundas".

Desde el punto de vista de América Latina y el Caribe, un desafío fundamental en su relación con China es diversificar sus envíos a ese país, que siguen fuertemente concentrados en unos pocos productos básicos.

Así es, como el Segundo Foro de Inversión y Cooperación de Alto Nivel China-América Latina, aparentó ser un paso considerable hacia este camino, por abordar la importancia de temas donde China y América Latina se encuentran en un contexto global cambiante, con desconfiables oportunidades de negocio e inversión en la región, bajo la presión de analizar el apalancamiento del financiamiento de infraestructura para el desarrollo y promover la actualización industrial. Otro punto fue hablar del cambio climático mediante nuevas tecnologías, industria y modelos, que por supuesto, esquivan todo tipo de atmósfera que pueda entorpecer las negociaciones.

Pero rememoremos un poco de historia. El primer Foro de Inversión y Cooperación China - América Latina de alto nivel se celebró en Beijing entre el 17 y el 23 de julio de 2017. Fecha en que comenzamos a entender los fundamentos de política para la cooperación en inversiones entre América Latina y el Caribe y la República Popular de China. 

Desde 2017, se han producido nuevos desarrollos y cambios importantes, incluido el Segundo Foro Ministerial China-CELAC, el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, las Dos Sesiones de China 2018 y las elecciones presidenciales en Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Venezuela. Esta vez, el escenario es más agresivo, pero este Segundo Foro buscó servir como una plataforma para discutir las mejores prácticas y nuevas áreas de cooperación, así como contribuir oportunamente a los procesos de formulación de políticas de muchos países e instituciones de desarrollo regional.

Si bien, el Foro, tuvo como objetivo proporcionar una plataforma para intercambiar experiencias en áreas de interés común y revisar el estado actual de las relaciones económicas, también exploró oportunidades de cooperación en sectores estratégicos como infraestructura, energía limpia, manufactura, tecnología, agricultura sostenible y financiamiento al reunir a representantes de alto nivel de la República Popular de China y América Latina y el Caribe.  

Entiendo de formalidades, pero la ocasión calificada por sus organizadores como "el mejor momento político en nuestra región", a sólo días de realizarse con sospecha la Cumbre APEC y la COP 25 en Chile y cuando se están discutiendo acuerdos comerciales, en medio de un crecimiento mundial restringido con inversiones y comercio que caen, discutir estos temas puede ser fundamental para comprender los distintos patrones de desarrollo en los intercambios propiciados por CEPAL y CAF, y en donde el gobierno de China juega un papel cada vez más importante, pero que olvida lo dolorosas que pueden ser estas negociaciones frente a la sensación de asfixia en la región.  


CHINA Y AMÉRICA LATINA EN UN MUNDO CAMBIANTE

El Foro, comenzó abordando la preocupación sobre retos cada vez más complejos, en un escenario de lento crecimiento, rápida transformación tecnológica y sostenidas tensiones geopolíticas. En este contexto, América Latina y el Caribe se enfrenta al desafío de acelerar y diversificar las relaciones económicas y comerciales con Asia, particularmente con China. Las relaciones comerciales, de inversión, el financiamiento y la cooperación intergubernamental entre la República Popular de China y América Latina y el Caribe serán esenciales para fortalecer y desarrollar sectores clave, aumentar la competitividad y avanzar hacia un desarrollo sostenible. En esta sesión se exploraron tendencias, desafíos comunes y oportunidades para una relación renovada entre China y América Latina y el Caribe.  

También, se habló de impulsar la productividad y alcanzar mayores tasas de crecimiento en América Latina que requiere mayores niveles de inversión. Varios gobiernos de la región están emprendiendo ambiciosas reformas para generar oportunidades de negocios y atraer inversiones extranjeras. En este sentido, China es considerado un socio importante para la región, particularmente a la luz de su política de "salida al mundo", que alienta a sus empresas a invertir en el extranjero. El panel brindó un espacio para que representantes de instituciones gubernamentales y de desarrollo discutan los desafíos en la generación de mayores oportunidades de inversión en América Latina, que permitan facilitar los negocios con China.

Sobre el apalancamiento del financiamiento de infraestructura para el desarrollo, la República Popular de China es sede de empresas globales de Ingeniería, Adquisiciones y Construcción (EPC por sus siglas en inglés) y un líder mundial en obras de infraestructura. Por su parte, América Latina y el Caribe, mantienen importantes brechas de infraestructura que pueden dificultar el desarrollo y la integración en la región. A medida que un número cada vez mayor de países en América Latina y el Caribe se unen a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China (la política exterior distintiva del presidente Xi Jinping, que busca mejorar la conectividad entre países a través de la infraestructura, el comercio, la inversión y la cooperación tecnológica), la región ofrece oportunidades atractivas para empresas e inversores chinos. En esta sesión, se exploró mejores prácticas para modernizar la conectividad física y digital entre la República Popular de China y América Latina y el Caribe. 

Para culminar, se inició una sesión titulada Cooperación para la Sostenibilidad Ambiental, Las Energías Renovables y la Agricultura Sostenible, para abordar los desafíos impuestos por el cambio climático que según los ocultos intereses políticos se vuelven cada vez más complejos y multidimensionales. Por su parte, la República Popular de China y América Latina están buscando nuevas áreas para la cooperación en energía limpia y agricultura sostenible a través de alianzas innovadoras. La República Popular de China ha sido un líder mundial en la lucha contra el cambio climático, mientras que América Latina y el Caribe tienen un gran potencial para la generación de energías renovables y además está buscando mejorar la sostenibilidad ambiental de su producción agroindustrial. La cooperación en políticas ambientales, industriales y tecnológicas puede contribuir al desarrollo sostenible, así como a la diversificación productiva y exportadora de los países de la región. Esta sesión, facilitó el diálogo acerca de elementos clave de política relativos a la sostenibilidad ambiental, las energías renovables y las prácticas agrícolas sostenibles en América Latina y el Caribe y la República Popular de China.


¿QUÉ DICEN LOS REPRESENTANTES CHINOS?

Tian Lin: Director General del Departamento de Cooperación Internacional de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China, llamó a fortalecer la cooperación Sur-Sur, sin imponer la voluntad de China por sobre los otros países, de acuerdo a la política exterior de su nación.

Wu Hongliang: Director General Adjunto del Departamento de Capital Extranjero e Inversión Extranjera de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) de China, explicó "las inversiones chinas mantienen una tendencia de buen desarrollo en Latinoamérica, ante una economía global inestable". E indicó que China "busca mejorar esta relación promoviendo un buen ambiente para que sus compañías puedan invertir en el extranjero, facilitando el camino a empresas chinas bien evaluadas". En paralelo, manifestó que trabajan "para agilizar los trámites para aquellas instituciones foráneas interesadas en el país asiático".  

Liu Minqiang: Director General Adjunto del Departamento de Inversión en el Exterior y Cooperación Económica, Ministerio de Comercio, China habló sobre "la mejora en la calidad de la inversión y la búsqueda de un desarrollo equilibrado en países latinoamericanos, como también ofrecer un buen ambiente de relaciones comerciales capaces de conseguir beneficios mutuos".


PARA CONCLUIR...

El Segundo Foro de Inversión y Cooperación de Alto Nivel China-América Latina, se realizó con acceso sujeto a moderación, sólo días antes de estallar la furia social en la ciudad sede Santiago de Chile. Coincidiendo con la presencia de 900 delegados gubernamentales y policiales de alto nivel de 162 países que asistieron a la 88ª sesión de la Asamblea General de INTERPOL, donde se aprobaron 13 resoluciones. Conjuntamente, se realizaba una cumbre de los jefes de los servicios de Inteligencia de siete países de Sudamérica con el fin de intercambiar información sobre amenazas y riesgos a nivel regional. Hechos, sumados al trabajo que están desarrollando en Chile los equipos de seguridad rusos para la asistencia del Presidente Vladimir Putin en la cuestionable Cumbre de Líderes APEC.  

Todo esto ocurría, mientras Chile se preparaba para caminar sobre las cenizas. Siguió, la notificación de Estado de Emergencia, toque de queda y las declaraciones presidenciales que asumían un Chile en "guerra contra un enemigo poderoso e implacable", evadiendo las demandas sociales que despojaron de derechos y esperanzas a un alto porcentaje de chilenos. Hablo, de la misma nación que no supo pelear, pero quiere aprender a conseguir sus objetivos, después de aceptar, por décadas, las máscaras del poder capaces de, incluso convencer a los chinos de que Chile gozaba de admirable estabilidad y llamando la atención de quienes lo necesitan ver destruido.  

Pero no me quiero alejar del Foro que nos convoca a análisis y que no tuvo mayor cobertura. Los exponentes asiáticos del sector comercial y financiero, asumieron que la clase media creció después de 2015 y que es la responsable de determinar los patrones de consumo y el flujo de medios en el mundo, como ocurrió en Japón, Estados Unidos y en gran parte de Europa. También, que su mayor ocupación es la inteligencia humana y la economía digital, aunque entienden que América Latina entró de nuevo en una etapa de crecimiento lento, luego de tres años de presentar niveles muy bajos.

Se asumió que la región está menos abierta por las barreras de izquierda y elección de políticas económicas, aún con la firma de una "montaña de acuerdos" y se acentuó la insistencia en mejorar la crisis económica asiática de fines de los años 90, responsable de aumentar la desigualdad y consolidar a China, como la principal economía mundial.

Gracias a las discusiones del panel, se esperan beneficios mutuos, reformar el sistema jurídico y trato extranjero para invertir con mayor facilidad y calidad en China, mejorar las estrategias de cooperación, la calidad de inversión y la búsqueda de intereses comunes, en oportunidades que parecen ser grandes pero que concluyen en que ante la guerra comercial entre China y Estados Unidos, "la ingenuidad" seguirá siendo el defecto que provocó la crisis política, económica y social en América Latina y de alguna manera, beneficiará la ambición que caracteriza al gigante asiático.






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