REINAS MALDITAS
Por Andrea González-Villablanca
2014 | Publicaciones DIVA Periodistas®
“No me quedó otro remedio que vivir como una ermitaña. En el gran mundo me persiguieron y me juzgaron mal, me hirieron y me calumniaron tanto... Y sin embargo, Dios, que ve en mi alma, sabe que jamás le hice daño a nadie” - Sissi
Se trataba de una noche vintage, música francesa, perfume, elegancia y arte. ¿Yo?, hechizada frente al magnetismo de un Franz Xaver Winterhalter, que me recordaba un viejo hogar donde había visto la pintura de esa misma mujer.
Me decían que el artista alemán había alcanzado la fama en París, porque retrataba con total intimismo y culminación de sus rostros a reales y aristócratas de mediados del siglo XIX. El atuendo de sus mujeres pinceladas, destacaba por las teatrales creaciones de los principales modistos de París.
Más que refinamiento, veía en la protagonista de su obra, la imagen de quien quiso pasar a la historia como poetisa y que en realidad fue una mujer que tras casarse comenzó a enfermar.
Fue tal mi intención de indagar en esa mujer, que rápidamente llegaron a mi mente frases, como: “¿No ha observado en los relatos de Shakespeare que los locos, son los auténticos cuerdos? También en la vida se desconoce dónde está la cordura y dónde la demencia, del mismo modo que no se sabe si la realidad es sueño o si el sueño es realidad” o “Si tuviera que quedarme siempre en el mismo lugar, el mismo paraíso me parecería un infierno”.
A la mañana siguiente, continué recordando a la tan injuriada Emperatriz Sissi. Habían quedado grabadas en mis pensamientos, las estrellas de diamante que lucía sobre su cabello y el garbo de una mirada triste y sensible. La sentí sumida en la soledad y el aislamiento. Busqué libros con perfume a antigüedad y comprendí que en aquellas épocas surgió el vivir pensando en lo que se pierde y no en lo que se gana.
Fui por un té verde con jazmín y croissant, para imaginar la próxima portada de DIVA y de inmediato, pensé en quien durante los últimos años nos ha narrado los más grandes dolores de Divas y Reinas.
Asumo, que me encantan sus libros y por lo mismo, la entrevisté en 2011 sobre su Best Seller Divas Rebeldes para la edición dedicada a Coco Chanel, que escribí en París. Su nombre es Cristina Morató y es periodista, reportera, escritora, columnista y directora de programas de televisión. Lleva dos décadas recorriendo el mundo con su cámara fotográfica, especialmente América Latina, África y Asia. Ha visitado más de cuarenta países, en los que ha realizado extensos reportajes culturales y antropológicos. Los viajes para la autora los define como “la escuela de mi vida”.
Es Miembro Fundador y Vicepresidenta de la Sociedad Geográfica Española. También es miembro de la prestigiosa Royal Geographical Society de Londres. En el 2000 decidió dejar definitivamente la dirección de programas de televisión y dedicarse a viajar y a escribir libros sobre las grandes exploradoras del pasado olvidadas por la historia.
Con apenas 20 años y aún estudiante de periodismo, decidió viajar a Centroamérica para trabajar como reportera de guerra. En tres ocasiones ha ganado el premio Pluma de Plata, concedido por la Secretaría de Turismo de México al mejor artículo escrito sobre este país en prensa española. En 2003 recibió del gobierno de Tailandia – Ministerio de Turismo– el premio “Friend of Thailand” (Amigo de Tailandia) por la difusión de este país asiático en Europa. Es la primera periodista española en obtener este premio y la única hasta la fecha.
Con su trayectoria y conocimiento sobre nuestras rebeldes antecesoras, Cristina, dice que más que escritora se considera una investigadora llena de curiosidad, por lo que se ha dedicado a humanizar mujeres que lejos de vivir un inexistente cuento de hadas, debieron enfrentar un destino que no escogieron y donde abundaba la falta de amor, autoestima, dolor por no poder dar un heredero al trono y cargar con la maldición de una corona de espinas, tal como lo dijo en su momento la Emperatriz de los franceses, Eugenia de Montijo.
"Las reinas de mi libro son malditas por el maltrato que les dio la historia y sus tragedias personales", dice la autora.
Y es que sus letras son tan atractivas, como aterrizadas; Incluso, puedo afirmar que logran demostrar al mundo femenino actual, que ni el poder, los caprichos, ambiciones, ni excentricidades cuentan cuando una mujer nace con espíritu revolucionario ante una sociedad ociosa y sin la capacidad de constuir su propia identidad.
¡Es cierto! La estigmatización, siempre ha existido y ha atrapado a sus víctimas en una tenebrosa realidad. Pero, como decía Sissi, sólo Dios ve nuestras almas.
¡Pues bien! El relato habla mucho sobre la personalidad de quienes leemos a esta gran autora. “He nacido libre, he vivido libre y moriré libre”, como clamaba la sensacional erudita Reina Cristina de Suecia. Las ansias por dejar una huella profunda e inspirar Hollywood, se plasman en reinas legendarias, como las ya mencionadas Emperatriz Sissi, Eugenia de Montijo o Alejandra Romanov, Cristina de Suecia, Victoria de Inglaterra y María Antonieta.
Entre luces, sombras de célebres y mal entendidas, intuí que Reinas Malditas, más que una recopilación inédita de vidas que pasaron a la historia, como almas en pena, trascendieron del poder hasta nuestros tiempos, revelando las carencias que todo ser humano debió experimentar. Lo cierto, es que con este relato, acertamos en que sus cadenas son nuestras y más, cuando se trata de la búsqueda por el cambio social.
Fueron dos años y medios de investigaciones sobre mujeres complejas con espíritus atormentados que a través de sus tragedias personales pudieron presagiar el destino que les esperaba. En Reinas Malditas, eres capaz de humanizar aquellos mitos históricos que surgieron en torno a la imagen de estas 6 reinas. ¿Cómo podrías relatar los momentos que viviste mientras investigabas y escribías este libro?
Para mí el reto era poder descubrir al lector el lado más humano y menos conocido de seis reinas muy célebres y poderosas en su tiempo, y sobre las que ya se han escrito innumerables biografías. Para conocer sus verdaderos sentimientos he recurrido a sus cartas familiares, a sus diarios personales y a las memorias que escribieron sus más fieles damas de compañía. Ha sido un trabajo de investigación apasionante que me ha permitido viajar en el tiempo y recorrer algunos de los espléndidos escenarios donde transcurrieron las vidas de estas legendarias soberanas.
Desde tu mirada femenina, quieres dar voz a reinas, divas, exploradoras y aventureras. ¿Por qué crees que hay mujeres tan estigmatizadas, culpadas por daños que no causaron y finalmente olvidadas y maltratadas por una historia que si bien es contada por hombres, posee muchos testimonios provenientes de la voz femenina?
La historia está escrita desde el poder y en el pasado el poder estaba en manos de los hombres. A mí me gusta escribir sobre mujeres porque son las grandes olvidadas de la historia y también las más estigmatizadas. En el caso de las protagonistas de mi libro “malditas” no sólo por las tragedias personales que las golpearon, sino porque han pasado a la historia como damas desalmadas, inmorales y culpables de los peores males. A Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, se la culpó de la caída del Segundo Imperio francés y a María Antonieta se la tildó de frívola, inmoral y se la acusó de contribuir al fin de la monarquía en Francia. Yo he intentado no juzgarlas, sino entenderlas en la época que les tocó vivir.
¿Sientes que la incesante búsqueda de la aceptación fue una de las claves fundamentales en la infelicidad de estas 6 reinas?
En parte sí, en general las suyas no fueron grandes historias de amor. Eran princesas rehenes obligadas a contraer matrimonio siendo apenas unas niñas y a casarse con un desconocido al que no amaban. En aquel tiempo los matrimonios reales eran alianzas políticas no contaban para nada los sentimientos ese fue el germen de su desgracia, aunque hubo alguna excepción como la reina Victoria de Inglaterra que se casó con su primo Alberto porque se enamoró locamente de él.
Declaraste que muchas de ellas enfermaron de nostalgia y melancolía porque tienen en común la soledad, el desarraigo, la falta de amor, el sufrimiento por no poder dar un heredero o la pérdida trágica de sus hijos. Según investigaciones y estudios sobre estos personajes, ¿Crees que debido a lo psicológicamente desvalidas, se empeñaban en depositar su fe en magos, astrólogos y predicciones?
Estas seis reinas comparten una existencia muy desdichada, salvo el caso de Victoria de Inglaterra que llegó a tener un poder impensable para una mujer de su época. Fueron reinas en contra de su voluntad, llegaron a una corte extranjera siendo apenas unas niñas, como Sissi o María Antonieta, fueron arrancadas de su familia y de su país natal para casarse con un desconocido. Pero estas reinas, más allá de un mundo de privilegios, riqueza y poder, fueron mujeres de carne y hueso, vulnerables e inexpertas, que no pudieron encontrar la felicidad porque siempre se sintieron unas extrañas y estaban muy solas. La vida en la Corte para ellas fue un infierno tenían muchas presiones, estaban rodeadas de intrigas y sus enemigos eran muchos. Algunas enfermaron, cayeron en depresiones o sufrían anorexia nerviosa como la hermosa y tan desdichada emperatriz Sissi. La zarina Alejandra Romanov era una mujer muy religiosa y cuando descubrió que su único hijo y heredero al trono padecía la hemofilia, enfermedad que ella le había transmitido, se dejo aconsejar por un siniestro santón y curandero llamado Rasputín que la manipuló a su antojo y esa fue su perdición.
¿Podríamos afirmar que las reinas del ayer eran difamadas porque no existía el negocio de medios y no pagaban buena publicidad y prensa como las reinas del presente?
Las reinas del pasado poco podían hacer ante las críticas, los rumores o los escándalos que inventaban sobre ellas sus enemigos. Es cierto que en la actualidad las reinas y princesas europeas son un codiciado objeto para las revistas del corazón pero aún hay unos límites y seguro que alguna fotografía comprometedora descansa en un cajón.
El caso específico de la recientemente nombrada reina de España, Letizia Ortiz, que siendo plebeya, con formación periodística y conocimiento profesional sobre la realidad mundial ¿La cree capaz de impulsar cambios en mujeres que siguen actuando como objeto decorativo y reproductor?
La monarquía es una institución arcaica y muy conservadora pero también machista donde las princesas y las reinas tienen un papel muy limitado. Pero los tiempos están cambiando y las reinas del siglo XXI – Máxima de Holanda, Matilde de Bélgica o la propia reina Letizia de España- no están dispuestas a ser invisibles y reclaman su propio espacio. En el pasado se esperaba de una consorte que fuera la perfecta esposa y diera cuanto antes un heredero al trono, pero los tiempos han cambiado. Las soberanas actuales son mujeres universitarias, que han ejercido su profesión, se han casado por amor y al ser la mayoría de origen plebeyo creo que conectan más con la gente del pueblo. La reina Letizia cuando era princesa cambió el ramo de flores por el maletín de trabajo, un gesto que lo dice todo.
Con la precaria situación financiera, humana, social y cultural de nuestros tiempos, ¿Qué opinión merece la existencia de la monarquía en el siglo XXI?
Yo creo que en un futuro la monarquía será una institución mucho más moderna, austera y abierta. Curiosamente aunque en algunas monarquías existentes (entre ellas España) aún se mantiene la discriminación por razón de sexo para transmitir la Corona, en unas décadas habrá más mujeres que hombres al frente de las casas reales europeas. Creo que las monarquías darán un cambio cuando sean las mujeres las que tengan el poder.
Sus dos últimas obras, Divas Rebeldes y Reinas Malditas, relatan datos biográficos que demuestran la tragedia y dolor que vivieron quienes perpetuaron su nombre en la historia. Como curiosa investigadora en la vida de estas mujeres, ¿Por qué cree que tanto la tragedia, maldición y dolor ocupan un rol tan importante en mujeres que hacen leyenda?
A mí me interesa ir más allá de la imagen oficial de las mujeres famosas o célebres y descubrir sus fisuras, su lado más oscuro. En general nos atraen las vidas de las divas y de las reinas porque nos parecen un romántico cuento de hadas y sus vidas muy privilegiadas. En mis libros el lector descubre que todas ellas, más allá de la fama, el poder y el glamour eran mujeres de carne y hueso que tuvieron el valor de salir adelante frente a la adversidad, el dolor y las tragedias personales.
¿Cuáles fueron los principales miedos y fortalezas de tanto Divas como Reinas?
Yo creo que lo que tienen en común tanto las protagonistas de Divas Rebeldes como de Reinas Malditas es que fueron mujeres que demostraron ante la adversidad, la enfermedad o incluso la muerte una gran dignidad y valor. En el caso de las reinas la mayoría no pudo elegir su destino y fueron reinas o emperatrices en contra de su voluntad.
Además de su belleza melancólica, popularidad y de ser una reina sin corona, ¿Qué tuvo de especial Lily Elsie para ocupar la portada de Reinas Malditas?
La actriz Lily Elsie, que además se parece mucho a Rachel Weisz, era perfecta para la portada de mi libro porque refleja con su triste mirada que había que pagar un precio muy alto para ser reina en tiempos pasados, renunciar casi a la felicidad y que su destino ya estaba marcado de antemano.
De estas 6 Reinas Malditas, ¿Cuál y Por qué se asimila más a una DIVA?
Creo que Maria Antonieta fue una gran diva de su época, una reina rebelde y caprichosa que cuidó mucho su imagen porque deseaba ser la mujer más bella y elegante de Francia. La joven soberana en 1774 – cuando ya entonces París era el centro de la moda – tenía su propia estilista y costurera oficial, Rose Bertin, quien creó para ella los atrevidos vestidos de estilo Rococó que la convertirían en un ícono. Hoy, aún los grandes modistos – entre ellos Dolce&Gabbana – le rinden tributo en sus colecciones y se inspiran en su recargado y extravagante estilo. Toda una diva que revolucionó el mundo de la alta costura.
—
Si justicia es actuar, como antorcha en llamas, siendo capaces de encender cambios y revoluciones. Las mujeres de hoy buscarían dar honor a quienes sus buenas intenciones se ven frustradas por el ruin comportamiento de un entorno incapaz de luchar por un mundo digno y respetuoso hacia nosotras.
Son las 3:58 am y esta vez se oye algo de jazz. Recuerdo las siguientes palabras “Por desgracia ella no sólo ganó la maldición que va unida a la gran belleza, sino que además era excepcionalmente inteligente. En nuestro mundo, las mujeres inteligentes tienen asegurado un futuro de pesar, pues no hay donde emplear la inteligencia”
Elevo el volumen de April In Paris, cierro los ojos y pienso en como bien dicen, lo importante no es lo que las vida nos hace, sino lo que cada quien hace con aquello que la vida nos hace. Tal vez... la moraleja será - A pesar del karma que persigue a mujeres destinadas a perpetuar su nombre en la historia; No habrá corona, poder, ni riqueza que supere lo que somos capaces de construir con un alma libre, valiente y rebelde. Y es por eso, que siempre he diseñado mi destino más como una DIVA que como una reina.
© DIVA Periodistas® TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Estrictamente Prohibida la Reproducción y Distribución Total o Parcial de este texto, propiedad absoluta de Andrea González-Villablanca, así como su Traducción a Cualquier Idioma. Su reproducción no autorizada y sin citar la fuente constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.


