WARIS DIRIE | MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA
Por Andrea González-Villablanca
Agradecimientos: Juliana Posada y Waris Dirie de Desert Flower Foundation
2013 | Publicaciones DIVA Periodistas®
“A mí nadie puede ya dañarme, sólo DIOS”. No sé, exactamente cuántos corazones se detienen al menos por unos segundos con sólo oírla. Pero, entiendo que es una frase definitiva para erradicar el dolor, perdonar la ignorancia y alcanzar la madurez.
Su historia me llevó a analizar lo que sucede cuando hablamos de los obstáculos culturales, sociales, políticos y religiosos, impuestos a las mujeres en materia psicológica, sexual y reproductiva. Son instantes en que comprendemos lo indigno que es seguir presenciando la mutilación que nos ha impuesto el sistema hacia nuestros derechos, justicia y libertad.
Mundialmente la situación nos aterra y son muy pocas quienes se atreven y luchan para experimentar cambios a favor de nuestro género y en contra de todo obstáculo que incrimine nuestras fuerzas para sobrellevar un dolor.
Así es, como muchas veces me he preguntado ¿cuál es la forma correcta para reconstruir a una mujer?.
Durante largos años he buscado múltiples vías que sean capaces de entregar las claves para ello. Una de las imperdibles es conocer la biografía de quien mejor representa por estos tiempos un ejemplo de coraje, dignidad y precisamente “reconstrucción”.
Flor del Desierto es el significado de su nombre. Waris Dirie, una bella ex supermodelo, escritora y una de las mayores activistas que busca acabar con la Mutilación Genital Femenina en el mundo.
Admito que entrevistarla simbolizaba un gran desafío. Se trataba de un encuentro con una mujer que la ira y rebeldía la fortalecieron para transitar hacia el camino de la sanación. Es ahí cuando confiesa lo que estremeció e identificó mi esencia, “desde muy pequeña sabía que haría algo muy importante”. Insistiéndome que “el amor y sufrimiento están muchas veces conectados”.
Luego comienza a relatarme su historia. Hace memoria y dice “cuando tenía 3 años mi madre me sujetó mientras una anciana me seccionaba el clítoris y la parte interna de la vagina y cosía la herida. No dejó más que una minúscula abertura, del tamaño de la cabeza de una cerilla, para orinar y menstruar”.
Recuerda que se desmayó, mientras cosieron la herida con espinas y expusieron sus órganos sexuales sobre una roca que poco a poco se fueron secando bajo el sol del desierto somalí.
Su desgarrador relato es consecuencia de una tradición de las tribus nómadas. Waris, explica que la intención de su madre fue hacer de ella una mujer pura y digna para su esposo. Y aunque nunca compartió sus costumbres, me explica “Yo era especial, rebelde. Las niñas son educadas para trabajar y ser ofrecidas en matrimonio, eso quieren sus padres para sus hijas”. Su historia pudo haber sido similar... Con sólo 13 años su padre la ofreció a un hombre de 60 a cambio de 5 camellos.
Fue ahí cuando decide escapar, cruzar el desierto descalza, sin agua ni comida. Aún, recuerda como sangraban sus pies. En el trayecto sufrió un intento de violación y una mañana se enfrentó a un león de enorme melena. Waris, lo miró fijamente y le dijo “Cómeme estoy preparada… y se fue. En ese momento supe que Ala me reservaba para algo”. Posteriormente, vive el cruel desamparo de una mujer sola ante la vida, se emplea en la embajada de Somalía en Londres, donde recibe constantes humillaciones que la obligan a alejarse, vivir en la calle, recoger alimento de la basura, suplicar por un día de alojamiento y buscar empleo en un local de Mc Donald's. Como un cuento de hadas y mientras trapeaba los pisos, fue descubierta por el famoso fotógrafo Terence Donovan, quien la inicia en la moda y en 1987 la consagra con fotografías para Pirelli junto a Naomí Campbell. El mismo año, se convierte en Chica Bond donde aparece en la película Alta tensión, con Timothy Dalton.
Tras diversos obstáculos y la constante presión de su booker, Waris llega a la cima de la industria. Su belleza distante encarnaba la más profunda pureza de un ángel. Así, logra ser modelo exclusiva de Chanel, L’Oréal, Revlon, Versace y Cartier. Fue la primera mujer de color que posó para una portada de Vogue en Europa. Rápidamente comienza a captar la atención en las pasarelas de Londres, Milán, París y Nueva York. En 1995 la cadena de televisión BBC realiza un documental sobre su vida, llamado: Una nómada en Nueva York.
En 1997 revista Marie Claire la busca. Waris, confiesa que el éxito en la moda no le cambió la vida y exige hablar sobre el hecho que estableció su destino. Es ahí cuando comienza su incasable batalla contra la Mutilación Genital Femenina (MGF). "Desde ese entonces, mucho ha cambiado. Luego de hacer pública mi historia sobre la MGF y de crear mi fundación, apunté hacia el objetivo de concienciar al mundo entero sobre la MGF. Quise que todos supieran sobre esta práctica horrible y arcaica, que aún se practica en pleno siglo XXI. Después, comencé a crear conciencia a través de los medios de comunicación, para hacer presión en contra de la MGF con líderes políticos y otras organizaciones no gubernamentales. Gracias a estas campañas, muchos países africanos y europeos aprobaron fuertes leyes contra la MGF, lo que significó un primer paso muy importante", me explica.
Su valor fue más allá y habló ante todas las delegaciones de las Naciones Unidas. Kofi Annan la nombró embajadora de buena voluntad en la lucha contra la ablación. Desde 1997 a 2003, fue embajadora de la ONU contra la MGF, pero en 2010 concedió una entrevista al periódico "El País", donde declaró "No creo que nadie allí quiera hacer nada por cambiar la situación de la mujer. Empezó a parecerme una pérdida de tiempo. No me gustan las charlas, las reuniones, me gusta la acción. Por eso fundé mi organización con la que iré a todos los rincones del planeta. Cuando empecé me decían que no lo conseguiría, que es una tradición de hace miles de años. Ahora, hasta en el poblado más diminuto de Somalia hay mujeres que se oponen. Como mi madre entienden que estoy haciendo lo que ni ella ni mi abuela pudieron hacer por mí".
Comenta que durante el comienzo no estuvo exenta de inconvenientes, pues asegura que "Siento que los políticos y las autoridades no prestan la suficiente atención a este problema. Pero, la MGF es una fuerte violación a los derechos humanos de niñas y mujeres. Todos los días, miles de niñas pasan por este procedimiento doloroso e innecesario, y luego tiene que lidiar con sus consecuencias, física y mentalmente, por el resto de sus vidas. Es un crimen que nos concierne a todos y tenemos que hacer algo al respecto".
Cuando habla sobre Flor del Desierto, la película que narra su vida y de la que también fue productora, Dirie dice que en Somalia se practica la ablación más severa: "se extirpan clítoris y labios menores de la vagina. Mi hermana murió desangrada y yo desde aquel día supe que ya nada podría destruirme ¡Sólo temo a Dios!". Asegura también que la escena de la ablación es aterradora y muy explícita "Quise que impacte y conmueva a la gente. La ablación es un crimen violento, un abuso más allá de la imaginación. Es barbárico, algo terrible que se le hace a una niña sana para que sufra de por vida. Es increíble lo que pueden llegar a hacer los seres humanos". Agrega, "Quien se vea en mis circunstancias, hallará la fuerza para llegar al otro lado" y advierte que su modo de ayudar es ser como es "hacer lo que hago cada día, convenciendo a la gente de que es posible cambiar".
Desde 2002 a través de su fundación Flor del Desierto, realiza campañas mundiales para concienciar contra la mutilación femenina. En 2009 creó otra para la dignidad y derechos de la mujer junto al magnate François-Henri Pinault y su esposa, la actriz Salma Hayek. La musa de Donovan, también se ha consolidado como una admirable escritora con títulos, como Flor del Desierto (1998), Amanecer en el Desierto (2004), Hijos del Desierto (2005), Carta a mi Madre (2007), Schwarze Frau, weißes Land (2010).
También ha sido premiada en el mundo por su labor y ha creado un blog donde a través de información sobre la MGF pretende inyectar el valor de la solidaridad y unión mundial para terminar definitivamente con este crimen. Constantemente, da a conocer noticias, como amenazas a periodistas por denunciar a culpables que cometen la MGF, la libertad que se le concedió a un médico que dejó morir a una niña mutilada, innumerables delitos relacionados con el tema y actividades que realiza junto a su fundación.
Se habla de los orígenes culturales y religiosos de este rito que muchos le llaman "tradición", pero si nos dedicamos a investigar insistentemente nos damos cuenta que no existe nada que confirme esas creencias.
La MGF no es una tradición, y no está basada en ninguna religión, aún cuando muchos usan erróneamente la religión para justificar lo que están haciendo. Es, simplemente, la forma más cruel de someter, minimizar y tratar de controlar a las mujeres. A los hombres les aterra la sexualidad femenina y, por lo tanto, se la quitan. Este crimen no tiene beneficios para la salud y lo único que causa es dolor y sufrimiento para el resto de la vida de las mujeres.
Admite que jamás ha sentido arrepentimiento por hablar sobre este crimen públicamente porque:
“Si queremos que las cosas cambien alguna vez, tendrá que ser a fuerza de hablar de ello. De otro modo, siempre seguirá igual”.
Dentro de todo lo admirable que realiza esta mujer, asegura que una de sus mayores preocupaciones es la falta de oportunidades y expresa que:
“Lo que África necesita es educación, educación, y lo seguiré diciendo: ¡Educación! Creo que la clave para el cambio está en las mujeres. Ellas deben ser empoderadas; deben tener la posibilidad de generar sus propios ingresos y de esta manera independizarse de sus padres y esposos. Deben aprender sobre sus derechos y posicionarse dentro de la sociedad como ellas se lo merecen. Aquí es cuando el cambio avanzará”
¡Es cierto! Waris es extremadamente deslumbrante, es por eso que las múltiples preguntas acechan mi mente... Intento ordenarme y sigo preguntando.
En una de las escenas más emotivas de la película Flor del Desierto, confiesas que cuando eras niña, no querías ser mujer, porque representaba sufrimiento y dolor; sin embargo, con tu historia de vida, tus experiencias y la mutilación, podemos entender que naciste para cambiar el significado de ser mujer. ¿Cómo nos podrías relatar la forma en cómo se reconstruye la vida y psicología de una mujer mutilada, frente a temas asignados a la mujer, como mandato, sobre sexualidad, el matrimonio y los hijos?
La mutilación fue el peor momento de mi vida. El dolor era insoportable y sentí que iba a morir. Aún cuando era muy pequeña, supe inmediatamente que lo que me estaban haciendo estaba mal. Me sentí abusada y maltratada. Ese día supe que a donde quiera que fuera en un futuro, pelearía contra la MGF (Mutilación Genital Femenina).
En la comunidad donde crecí, todas las mujeres estaban mutiladas. Al igual que mi madre, yo también creía que todo el mundo se lo practicaba, que todas las chicas eran cortadas. Fue cuando me mudé a Londres y descubrí que eso no era la realidad. Me sentí deshecha, indefensa y engañada. También hubo momentos en mi vida en los que no me sentí completamente una mujer por lo que me habían hecho y por lo que me habían quitado. Por eso, es muy difícil reconstruirse. Uno sufre toda la vida de dolor mental y físico. Mis hijos son mi todo, ellos me ayudaron a reconstruirme y vivir la vida.
¿Existen médicos especialistas en una cirugía que reconstruya el clítoris y los labios?
Hay varios cirujanos que operan y reconstruyen. Estamos ahora empezando una cooperación con el cirujano francés Pierre Foldes que ha reconstruido a 3.000 pacientes y fundó el "institut de santé génésique" en París.
En una reciente entrevista el Dr. Foldes, dice que será posible devolver el placer, reconstruir el clítoris, y recuperar la identidad perdida de estas mujeres. Dado que el tejido del clítoris interno sobrevive a la mutilación, los cirujanos son capaces de cortar el tejido cicatricial y construir un nuevo clítoris que sobresale de una manera normal. Sin embargo, las mujeres con MGF rara vez tienen acceso a la cirugía reconstructiva para mejorar sus vidas y aún sigue siendo prohibitivamente costoso, según explican los directivos de una investigación que además busca reconstruir los numerosos efectos sobre la salud física, sexual y psicológica.
En su blog, Waris también publicó que en Kenia se sigue practicando la MGF a pesar de estar fuera de ley, mientras que en Egipto y otros lugares del mundo se asume como un negocio. Le pregunté con profunda tristeza. ¿Qué sientes hacia esos gobiernos que aún no logran poner un fin definitivo a esta práctica?... Waris me responde con total decisión: ¡Una sociedad que no protege sus niñas no tiene valor!
Seguimos con la entrevista y hacemos un recorrido por la historia — Desde hace más de 12 años, que luchas contra MGF en todo el mundo y al menos 150 millones de mujeres y niñas se ven afectados por esta práctica cruel, que se sigue realizando en África, pero también en Asia, Europa, América y Australia. — Entendiendo que se trata de un crimen contra los derechos humanos, ¿Por qué crees que los medios de comunicación y en especial en América, no le dan la cobertura necesaria al tema?
Porque la gente, especialmente en todas las Américas, no habla de temas de sexo en público y la globalización no es necesariamente la clave. Existen miles de comunidades viviendo en un mundo occidentalizado y no han dejado de practicar este crimen aún cuando conocen las consecuencias y que está prohibido por ley. Es extremadamente importante hablar del tema. Todos deberían aprender sobre la MGF sin importar de dónde vengan porque este es un problema que nos concierne a todos. De hecho, existen grupos étnicos y tribus en Colombia, Brasil y Perú donde se practica este crimen, y hay latinos que no lo saben. La violencia hacia la mujer existe por el machismo.
Y ¿Qué nos falta?
Respeto hacia las mujeres, eso es lo que falta. Las mujeres son la columna vertebral de este mundo y aún son irrespetadas, maltratadas, abusadas, vendidas como buenas o como que no valen absolutamente nada. Es el siglo 21 y aún tenemos que pelear por lo básico, ¡es una pena! Las mujeres no pueden tolerar ni aceptar esto, necesitan hacerse sentir, pelear por sus derechos y mostrar su fuerza. A los hombres les asusta la fuerza de la mujer. Además, las creencias y tradiciones son muy difíciles de cambiar, sobre todo en la gente africana. Desafortunadamente, sigue la tradición de la MGF y por eso hay que educar a las niñas desde pequeñas.
Declaraste que trabajar en tus libros fue una experiencia dolorosa pero necesaria ¿En algún momento de tu vida, pensaste que todo el sufrimiento vivido permitiría convertirte en una de las más reconocidas activistas contra la MGF?
Desde muy pequeña sabía que iba hacer algo importante en la vida pero no sabía qué exactamente. Fue en el momento que me convertí en una “súper modelo” cuando supe que tenía que hablar sobre este tema y mostrarle al mundo este crimen.
Hoy, entiendo que utilizaste el éxito en las pasarelas en busca del momento exacto para confesar tu mayor dolor con el propósito de transmitir un mensaje al mundo
Ser modelo, fue una época muy divertida! Después de eso, mi vida tomó una nueva dirección. Pero modelar nunca fue un sueño hecho realidad, sólo era un trabajo como cualquier otro, yo sabía que algún día lucharía por todas las otras niñas del mundo que tienen que pasar por la MGF. Como dices, sólo estaba esperando el momento correcto para confesarlo.
¿Cómo recuerdas el momento en que decidiste crear tu fundación Flor del Desierto?
No fue fácil pero necesario. Yo fundé mi organización para estar en un contacto más personal con las víctimas o las personas que quieren ayudar y luchar contra este crimen.
Como creadora de la Flor del Desierto y activista en contra de la MGF. ¿Qué avances ves luego de la resolución aprobada el 20 de diciembre de 2012 y que prohíbe la práctica en todo el mundo?
Fueron 15 años de lucha hasta llegar a esta resolución. Es muy difícil llegar a un fin porque hay que empezar con la gente del pueblo, los que practican MGF antes de llevarlos a la corte, porque ya habrá sucedido el crimen.
¿Cuál es tu opinión sobre todos los activistas que se han unido para acabar con esta práctica frente a las madres que siguen sometiendo a sus hijas a la MGF?
Es un crimen contra niñas pequeñas e inocentes. Y los delincuentes tienen que ser castigados.
En tu fundación se han creado programas educativos y muchas activistas han apostado por incrementar la educación, pero crees que es suficiente para cambiar la mentalidad de quienes siguen practicando la MGF, entendiendo que son las propias mujeres que le dan la importancia a que se siga practicando el rito? ¿Es necesario extirpar tradiciones y educar a estas mujeres para que logren valorarse a sí mismas?
¡No sólo a las mujeres! Sobre todo a los hombres machistas que son los que no se casan con las mujeres si no están mutiladas! Todos, niños y niñas tienen que ser educados y enseñarles el valor que tiene una mujer.
Pensando en el mundo actual ¿Cuál es tu opinión frente a la solidaridad entre mujeres?
Sinceramente, creo que lo más importante es que las personas (hombres y mujeres) se respeten mutuamente.
Waris te hemos escogido como una de las DIVAS solidarias más admirables de los últimos años, cuéntanos ¿Cuál es su mensaje para que el mundo y especialmente América, apoye la lucha contra la Mutilación Genital Femenina y toda la violencia que se sigue cometiendo en contra de nuestros derechos como mujeres?
La MGF es un crimen que no sólo es practicado en África, sino también en Europa, Asia, Australia y América. Tenemos que unirnos y todos juntos luchar contra este crimen y contarle al mundo lo que está pasando, apoyar y ayudar a todas las niñas que sean víctimas o que podrían ser víctimas en un futuro cercano.
—
Así terminó mi entrevista a Waris Dirie. No sé, si fue el destino o pura coincidencia cósmica. Lo cierto es que numéricamente hablando esta edición Nº 28 es muy especial para mí. Tal vez, hoy surge otra de las respuestas a la frecuente pregunta de muchas mujeres en el mundo. ¿Para qué tanto dolor?
Un dolor del que nuestro continente no está ajeno. La misma Waris explica que en tribus peruanas, colombianas y brasileras el rito se sigue practicando en secreto, mientras exigen respeto hacia sus tradiciones. Pero, hasta dónde debemos tolerar estas costumbres étnicas, si ya en 2007 se conocían alrededor de 8 mil casos de mutilación sexual en niñas indígenas Emberá Chamí del departamento de Risaralda y que ya cobraba víctimas fatales en Colombia.
Aunque, han surgido ciertas organizaciones que exigen castigo a los culpables, lo cierto es que activistas reclaman la falta de atención por parte del gobierno, que prefiere delegar responsabilidades a pequeños organismos en vez de aplicar leyes que penalicen los delitos que se cometen en contra de los derechos de la mujer.
Como sociedad, entendemos que todo procedimiento que vulnere nuestro correcto desarrollo sicológico, sexual y reproductivo en un contexto educativo, aún sigue siendo tema tabú; incluso para algunos medios de comunicación, que prefieren imponer en sus pautas trilogías eróticas que violentan la sexualidad femenina con el único fin de satisfacer los sadismos masculinos y una vez más denigrar a la mujer. Lo grave de la etapa del mundo en que estamos viviendo es que muchas aceptan esta condición, porque la falta de identidad, las ha llevado a imitar personajes ficticios de series neoyorkinas, tratando de convencerse a ellas mismas que lo que la publicidad impone es lo correcto. ¿El resultado? Insatisfacciones y constantes desequilibrios sicológicos en busca de la aceptación social.
Insisto en que no se trata de un juicio moral, pero a mi parecer el sistema está mutilando el desarrollo apropiado de nuestra salud, educación y también de nuestro derecho a la justicia. Hoy, la pregunta es... ¿de quién es la culpa? ¿de la publicidad, los medios de comunicación, los hombres... o es un tema que simplemente contempla errores históricos, sociales, políticos y culturales?
Como periodista admito que la falta investigación y labor profesional nos ha llevado a desconocer crímenes como estos. Por eso, me pregunto ¿Qué sucede con las otras tribus peruanas y brasileras? ¿Quién investiga y busca salvar a las niñas?. ¿Somos solidarias las latinas para unirnos, hablar fuerte y salvar a quienes sufren?
Con La Flor del Desierto y el tema de la MGF me pasa algo extraño, quizás muy personal, porque comprendo que el dolor y la tristeza muchas veces pueden tener un mensaje oculto... Aquel capaz de aportar con fuerza femenina un cambio para este mundo y analizar nuestros próximos pasos. También, entiendo que ser soberbias ante la vida que nos tocó... no es malo y que los fantasmas del pasado fueron el mejor entrenamiento para lo que con el tiempo somos capaces de lograr.
Si bien, Waris Dirie apuesta por incrementar la educación, autoestima y proteger la dignidad de nuestro género, como manera de reconstrucción, la invitación es a analizar cómo logramos avanzar en África donde la libertad femenina es vista como un crimen. Mientras que en América la exposición traspasó todo valor humano y la auto-utilización de la mujer sobrepasó los límites. Lo sano sería lograr un equilibrio mundial en la forma de cómo exigimos y modificamos nuestros derechos, comportamiento y feminidad.
Para lograr verdaderos cambios apuesto por elevar la solidaridad entre mujeres, aunque sinceramente acepto que en estos tiempos ese valor se ve atentado con envidias, competencias y tantos otros virus de mentalidades con falta de amor propio. Quizás, América necesita entender que cuando una mujer defiende su dignidad no necesariamente representa una amenaza para el mundo, ni para los hombres, ni menos para las otras mujeres.
Trabajar en ello, será la responsabilidad de quienes asumimos la vida tal y como es, pensando siempre en el camino hacia la reconstrucción. Waris Dirie, me enseñó que a pesar de lo frágiles que nos podemos llegar a sentir, siempre habrá una fuerza mayor que sacará a la luz nuestros recursos personales de sobrevivencia.
Son las 2:28 am y ya casi termino de redactar esta edición especial de DIVA, asumiendo que todo es más bello y supremo cuando hay una gran historia, con sentido al dolor y fe en que ya nadie puede dañarnos.
"Por el bien de todos nosotros, intentemos cambiar lo que significa, ser una mujer" – Waris Dirie.


