ISABEL ALLENDE
Por Andrea González-Villablanca
Septiembre 1, 2009 | Publicaciones DIVA Periodistas®
Sus novelas son el espejo que la muestra religiosamente devota de sus heroínas... mientras une cada letra explorando su propia alma valiente, intuitiva y por sobre todo, luchadora.
Residente en California desde hace veintiún años, es capaz de encender el gusto por desafiar lo injusto y liberar la sazón exacta de sensaciones. Dolor, muerte, placer, sensualidad, fundan su nirvana en lo elegante y apasionado de su lenguaje.
Intensamente latinoamericana, ha contado historias más excitantes jamás contadas, bajo su obsesiva búsqueda por la libertad.
De su vientre crece y descubre la fuerza en la ficción para dar luz a sus escritos mágicamente reales, dando aliento al amor y concediendo una tregua a la rudeza, violencia y crueldad de momentos históricos inolvidables.
“En mis cuarenta años, yo, Zarité Sedella, he tenido mejor suerte que otras esclavas. Voy a vivir largamente y mi vejez será contenta porque mi estrella —mi z'etoile— brilla también cuando la noche está nublada. Conozco el gusto de estar con el hombre escogido por mi corazón cuando sus manos grandes me despiertan la piel”... Así comienza la “Isla Bajo el Mar”, su última novela que como la música de Zarité... sus letras causan que “el viento se lleve los años, los recuerdos y el temor, ese animal agazapado que tenemos dentro y nos trae a la mente la pregunta perfecta sobre cuál es ¿Mi primer recuerdo de felicidad?”
La escritora de habla hispana con mayor número de lectores en el mundo es sinónimo de una historia para sentir. Fue en 1981, cuando recibe la noticia de que su abuelo, Agustín Llona, se está muriendo a los 99 años. Isabel comienza a escribir una carta que se convertirá en el manuscrito de “La Casa de los Espíritus” y es su propia madre que al leerlo, se da cuenta que la obra es alucinante y contacta a su hija con la Agencia Literaria Carmen Balcells.
Un año después, Plaza & Janés publica la novela en España... Comienza “el placer de contar y me hace muy feliz la comunicación con mis lectores”, dice Isabel al publicar diversos libros, recibir innumerables galardones como Autora del Año en Alemania (1984 y 1986), Grand Prix d'Evasion de Francia, Premio Gabriela Mistral de Chile, Premio Bancarella de Italia, Caballero de la Orden de las Artes de las Letras de Francia y Premio Literario Harold Washington, entre muchos más.
La recientemente elegida por el Consejo de Ministros como vocal del Patronato del Instituto Cervantes a “Golpeado el suelo con las plantas de los pies y la vida le ha subido por las piernas, recorriéndole el esqueleto, que se apodera de ella, le quita la desazón y le ha endulzado la memoria”.
El mundo se estremece con sus novelas. “El ritmo nace en la Isla Bajo el Mar, sacude la tierra, nos atraviesa como un relámpago y se va al cielo llevándose nuestros pesares”...
“Los tambores vencen al miedo”... Así como sus historias que han recibido la influencia de su madre... la fuerza está en su sangre. ¡Nadie puede con ella!
Incluso las insaciables críticas de hasta el premio Nóbel de literatura. “Neruda le había predicho su futuro, años antes: “Jamás dejaría que usted me entrevistara. Es usted la peor periodista de este país. Miente todo el tiempo y es incapaz de ser objetiva. Se pone en el centro de todas sus historias. Y además estoy seguro de que, si no tiene una historia, se la inventa... ¿Por qué no se dedica a la literatura, donde todos esos defectos son virtudes?”.
Sus quejidos se volvían risa al son de los tambores. «Baila, baila, Zarité, porque esclavo que baila es libre... mientras baila», me decía. Yo he bailado siempre.
El baile de su pluma atrapa obsesivamente cualquier crítica, historia, drama, mujer, familia, espíritu y libertad al compás de una melódica escritura, sensual ritmo y voz de sensaciones que provocan en sus lectores, después de enseñarnos a acariciar despacito cada página de sus libros.
Declaró la importancia que le da a sus sueños, premoniciones e instintos. Incluso dijo que soñó a sus hijos y nietos antes de que nacieran. ¿Soñó también que llegaría a convertirse en la novelista latinoamericana más importante de la década?
ISABEL ALLENDE / Nunca he soñado con “una carrera” de escritora, pero cuando escribo suelo tener sueños muy significativos que me guían o me aclaran ciertos aspectos del libro. En este lento oficio de la escritura la posible celebridad es mucho menos importante que la dicha del proceso. Escribo por el placer de contar y me hace muy feliz la comunicación con mis lectores, pero no me comparo con otros escritores ni llevo la cuenta de mis éxitos, tal como no tampoco llevo la cuenta de mis fracasos. En la vida no se llega a ninguna parte, se camina no más.
Con su éxito actual. ¿Qué le diría a Pablo Neruda después que le criticó su desempeño como periodista y le sugirió que por su mente fantasiosa se dedique a la literatura?
ISABEL ALLENDE / Le diría muchas gracias por el consejo, don Pablo. Lamento mucho no haberlo seguido hasta ocho años más tarde.
¿Cuál es su opinión sobre las doble lecturas que se le dan a la vida de la primera Nóbel de Literatura mujer, Gabriela Mistral?, ¿Podría afirmar que es el precio de “ser creativa en un mundo machista”?
ISABEL ALLENDE / No sé de qué segundas lecturas de la vida de Gabriela Mistral estamos hablando, pero puedo asegurar que es muy difícil para una mujer ser respetada en el mundo de la literatura. El machismo en este campo se nota más que en otros. En la época de Gabriela Mistral era todavía peor.
Ha demostrado su simpatía por Michelle Bachelet, “quien tiene el apoyo del 70% de los chilenos, es la primera mujer presidenta, socialista, agnóstica y madre soltera en el país más conservador del mundo socialmente”. ¿Podría ser la protagonista de una de sus próximas novelas?
ISABEL ALLENDE / No escribo biografías por la misma razón que era tan mala periodista: tengo demasiada imaginación y soy incapaz de ser objetiva. Pero no me costaría nada apropiarme de Michelle Bachelet y convertirla en personaje de ficción.
En su última novela “La Isla bajo el Mar”, dijo que “exploraba su propia alma, que lo más fácil de manipular en la vida es el miedo y que no hay peor sufrimiento que amar con miedo” ¿Le asignaría a sus novelas el poder catártico para superarlo y definitivamente amar sin miedo?
ISABEL ALLENDE / Sería muy pretencioso de mi parte asignarle ese papel a mis novelas. En algunas circunstancias es casi imposible amar sin miedo, eso lo sabemos sobre todo las madres, que siempre tememos por la seguridad de nuestros hijos. En la Isla Bajo el Mar las circunstancias son horribles, porque se trata de esclavitud: los esclavos vivían con el terror permanente de perder vidas, no podían proteger a los suyos. ¿Se imagina lo que sería para una madre ver que azotaban a su hijo o violaban a su hija y no poder hacer nada para impedirlo?
También expresa en profundidad el tema de la esclavitud, incluso lo llegó a comparar con el brutal racismo que existe en contra de Barack Obama. ¿Se siente esclava de su inspirador feminismo?
ISABEL ALLENDE / El tema de la esclavitud está vigente como en el mil ochocientos. Existen 27 millones de esclavos en el mundo, más que nunca antes en la historia, el doble del número de africanos que fueron esclavizados en ciento cincuenta años. La definición de esclavo es: una persona retenida contra su voluntad, obligada a trabajar sin remuneración bajo amenaza de violencia, que no puede escapar.
Teniendo en cuenta esta definición, no puedo decir que soy esclava del feminismo porque soy feminista por profunda convicción y voluntad, nadie me obliga a serlo, no espero compensación y si quisiera podría dar la espalda al tema (pero no quiero, claro).
“Si las mujeres manejamos el 40% del dinero y somos las que seguimos teniendo la plata en estos momentos de crisis, ya que invertimos sin tener en cuenta nuestro prestigio social”, ¿En qué invertiremos los próximos 10 años?
ISABEL ALLENDE / La economía del mundo está cambiando de manera radical. Ya se sabe que invertir en las mujeres es lo más seguro y lo que da más pronta y mejor rentabilidad. El ejemplo más notable es el micro-crédito, que cuando se le da a una mujer puede sacar a la familia de la miseria, porque ella lo usa para trabajar y producir, pero si se le da a un hombre por lo general éste lo usa en algo que le da prestigio, como una bicicleta.
Por eso ahora muchos gobiernos, organizaciones sin fines de lucro y hasta bancos están invirtiendo en las mujeres. Las sociedades más atrasadas del mundo son las que más oprimen a las mujeres.
La filantropía es diferente cuando son las mujeres quienes disponen de los recursos. Ellas los destinan a resolver problemas básicos de alimentación, salud, educación, techo, protección, etc. A menudo sus donaciones son anónimas. Les interesa más las soluciones que lucirse poniendo su nombre en una silla del teatro o a un aula de su universidad.
“Soy feminista por profunda convicción y voluntad, nadie me obliga a serlo, no espero compensación...”
Si estamos en plena globalización de pensamientos. ¿Por qué cree que hay “muchachas jóvenes, modernas y educadas que apoyan los principios del feminismo, pero que no se atreven a decir “Sí, soy feminista”?
ISABEL ALLENDE / La palabra “feminista” no les parece nada sexy, saben que muchos hombres se asustan con el feminismo y lo identifican con la falta de feminidad. Sin embargo, esas muchachas que no quieren llamarse feministas, no renunciarían a ninguno de los derechos obtenidos por sus madres y abuelas feministas. Si supieran lo fácil que es perder esos derechos y si tuvieran un mínimo de curiosidad por ver cómo viven sus hermanas en otras partes del mundo, tratarían el tema con menos frivolidad. Si no les gusta la palabra feminista, busquen otra, pero no abandonen la lucha, porque falta mucho por hacer.
Se siente como un médium al deslizarse por su escritura, no usa reloj y utiliza velas para fijar el tiempo. ¿Será ese el ritual divino antes de comenzar a escribir el próximo 8 de enero de 2010?
ISABEL ALLENDE / A veces oigo voces y veo a mis personajes como si fueran gente, en ese sentido puedo decir que soy un poco médium. Me parece que no invento nada, que esas historias y esos personajes existieron, existen o existirán y yo tengo la suerte de sintonizar con ellos. Mi ceremonia del 8 de enero es siempre la misma. El día anterior limpio mi cuchitril, saco todo lo que no está relacionado con el libro que voy a escribir (menos diccionarios) y pongo flores frescas. El día señalado quemo una ramita de salvia, prendo velas e invoco a los espíritus que me ayudan: mi abuela, mi hija, mis maestros y a mi madre, que está viva en Chile, pero viene como fantasma a inspirarme. ¿Para qué todo esto? Para ganar tiempo: siempre me da susto empezar otro libro.
“Si hay amor no necesitas ningún afrodisíaco”. Si eres periodista ¿Qué afrodisíaco necesitas para convertirme en escritora?
ISABEL ALLENDE / Ya tienes mucho ganado, Andreita. El periodismo enseña a utilizar el lenguaje con eficiencia, investigar y trabajar con disciplina. También desarrolla la curiosidad, obliga a observar, escuchar y preguntar, todo eso es esencial en el trabajo de una escritora o escritor. No es fácil dar el salto del periodismo a la literatura, que es un terreno incierto. Hay que ganarse la vida y mantener una familia, pocos escritores pueden hacerlo. También se requiere tiempo para dedicarse con seriedad y lo más importante, hay que tener una historia que contar.
Cuatro secretos que la consagraron como la gran DIVA de la literatura latinoamericana?
ISABEL ALLENDE / Soy una abeja obrera de la escritura. No tengo secretos, pero puedo mencionar cuatro regalos de las hadas: una vida aventurera que me sirve de inspiración, buen oído y buen ojo para captar y contar historias (me viene por vía materna), disciplina para escribir y una suerte muy grande. Y debo mencionar a mi hada madrina: mi agente, Carmen Balcells, que tuvo fe en mí desde el principio.


